Un Tesla Model Y frente a un Mercedes C 220 CDI: doce meses de conducción real, 20.000 km y todas las facturas de carga y mantenimiento. No son consumos homologados: son los euros pagados, con el diésel valorado sobre su desgaste real.
No es teoría de catálogo. Llevo registro de todos mis coches desde siempre: cada repostaje, cada consumo, cada mantenimiento. Estas cifras salen de 16 años y 248.000 km con el diésel, medidos uno a uno.
Dos coches que he tenido de verdad, con consumos reales: el Mercedes Clase C Estate C220 CDI AMG de 170 CV (2009) gastaba 9,1 l/100km medidos, no los 6 de catálogo. Y lo sustituye un Tesla Model Y LR RWD de 300 CV (2025): un SUV de 4,80 m y unas 2 toneladas, con 130 CV más que el diésel al que reemplaza. El sector compara el eléctrico contra un coche diésel pequeño y teórico de unos 6 l/100km, pero ese no es el rival real de este Tesla. Un SUV diésel actual de similar potencia y tamaño consume en condiciones reales del orden de 8 a 10 l/100km (un Touareg o un ML V6 diésel rondan esas cifras), más todavía que el viejo C220. Comparar contra el utilitario teórico infla lo barato que parece el combustión frente a lo que de verdad cuesta mover un coche así.
Seguro e IVTM se excluyen: en mi caso son casi iguales. Solo coste de uso (energía y mantenimiento), sin amortización.
Tesla Model Y. Incluye escobillas y líquido limpiaparabrisas, rotación de neumáticos, filtro de polen (cada 2 años) más los dos filtros HEPA de habitáculo, líquido de frenos (cada 4,5 años) y un juego de neumáticos cada 90.000 km. No cambia discos ni pastillas: la frenada regenerativa apenas los desgasta (se estiman más allá de 200.000 km). Sin cambios de aceite, sin filtros de motor, sin embrague ni caja.
Mercedes C 220 CDI. Mismas piezas que el Tesla pero más caras, y además las que el eléctrico no tiene: cambios de aceite de motor, filtros de aire, combustible y aceite, aceite de caja / ATF (cada 60.000 km), y frenos físicos: pastillas y discos que aquí sí se desgastan, al no haber frenada regenerativa. Frenos valorados a precio de taller genérico (mínimo). Cifra basada en el desgaste real de sus últimos años, normalizada a 20.000 km/año.
El mercado cuestiona siempre lo mismo del coche eléctrico y da por buenas mil cosas que nadie pone en duda. Ahí está el punto ciego. Lo relevante, en corto:
No pretendo convencerte de nada. Lo que te propongo es pensamiento crítico: busca varias fuentes, cruza lo que digan, agrupa la información y saca tus propias conclusiones. Nada de esto significa que tengas que abrazar el eléctrico, faltaría más. Significa medir tus necesidades reales, cruzarlas con tus gustos y con lo que de verdad disfrutas, y quedarte con la opción que encaje entre el sentido común y las ganas de vivir.